Historia de veintisiete...

lunes, 15 de junio de 2009


... o veintisiete historias de un mismo entrenamiento, da igual como quieran decirlo, yo simplemente puedo calificarlo de IMPRESIONANTE.
Esta ruta 0-4-0 ha unido a un buen número de deportistas que no entienden el deporte simplemente como la forma de llegar a un objetivo sino que encuentran el premio simplemente en el mismo esfuerzo, en su capacidad de sufrimiento y en llegar más allá de sus capacidades, por ello FELICIDADES A TODOS LOS QUE ESTUVIERON EN LA SALIDA.
Mi crónica empieza el viernes con las últimas llamadas al Parque Nacional para confirmar detalles y que no hubiera ningún imprevisto al día siguiente, estaba algo nervioso, fueron muy amables y no hubo ningún problema. Esa noche apenas pude dormir, a las tres de la mañana ya estaba despierto así que me levanté haciendo tiempo hasta la hora de encuentro. Salí y recogí a Jesús y Suso que nos iba contando como grabó el reportaje con A3, gracias a Chevi y Luis.
Ya en la playa muchos saludos y presentaciones, nos vamos a la orilla para sacar la foto de rigor y tras unas palabras, lo siento soy muy tímido, cronómetros a cero y empieza lo bueno. Los más fuertes enseguida salen como tiros y ya no los veo más hasta que nos cruzamos en la vuelta. Me coloco detrás y en las primeras rampas aprovecho para hacer algunas fotos.
Desde el Camino Real de Tigaiga se ven las luces de los primeros, nos han metido mucho terreno en poco tiempo, pero tranquilos que aquí cada uno tiene su ritmo y esto es muy largo. La primera parada la hacemos en La Corona, algo de comida, unas fotos y otra vez a subir. Todos vamos muy frescos, hablando y algunas risas. A partir de aquí el pelotón se estira y se forman grupitos más pequeños pero todos muy cerca.
En la Piedra de Los Pastores paro de nuevo a comer con Chevi y Luis, los demás siguen. No paramos mucho y enseguida estamos de nuevo dándole caña a los bastones. Desde aquí a La Fortaleza se pasa enseguida, allí paramos y nos volvemos a juntar un grupito, comida, bebida y algunas dudas, ¿derecha o izquierda?, derecha, caminos unos metros y hay que volver atrás porque una valla cierra el paso. Bajamos al LLano de Las Brujas y vamos zigzagueando entre las retamas, al fondo Montaña Blanca, parece que no llega nunca, pero al final empieza la cosa a ponerse cuesta arriba y hay que esforzarse para llegar a la pista. Este sendero ha exprimido las fuerzas de algunos y empiezan los primeros abandonos, los demás seguimos hasta el sendero que empieza en las faldas del Teide. Otra paradita para comer algo y prepararnos para la parte dura de verdad.
El sendero está en muy mal estado, a los kilómetros acumulados se suma ahora también la altura, por los Huevos del Teide me tengo que tomar una aspirina, tengo la cabeza como un tambor. El camino hasta el refugio se hace eterno, ya voy pensando en darme la vuelta allí pero los compañeros y el guarda, Lorenzo, me animan a seguir. Descanso, como, bebo e intento salir pero a los pocos metros veo que la cosa no va y me tengo que dar la vuelta. Varias veces me doy la vuelta para ver a los compañeros subiendo, la rabia me corroe por dentro por tener que dejarlo aquí.
Empieza ahora la larga bajada, llevo delante a Juan Francisco pero no consigo conectar con él hasta la pista de Montaña Blanca, menos mal porque el tramo desde allí hasta la Fortaleza es como un desierto con el sol pegando en todo lo alto. Seguimos bajando y entramos en la niebla del mar de nubes, se agradece el fresquito pero ahora el terreno está muy resbaladizo y tenemos que aflojar aún más el ritmo. Desde la Corona ya se ve de nuevo la playa y eso da alas. LLegamos a la playa, son casi las cinco de la tarde, me doy un bañito en la playa, qué bien sienta, ayuda a recuperar.
Me reuno con los compañeros, algunos llevan allí horas, otros van llegando, estamos todos bastante cansados. Todavía queda gente que está bajando, Suso consigue hablar con Paco y nos confirma que van todos bien, con mucha pena nos vamos ya que hay ganas de descansar.
Quedamos en organizar una cena para vernos todos y hacer piña, así que ya saben, el envite está echado...
Aquí la galería de José Carlos.
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